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Un repaso formal (y doloroso) a aquellas series que llegaron al último capítulo con todos los ingredientes para cerrar como obras maestras… y terminaron convirtiéndose en casos de estudio sobre cómo perder la confianza del lector en el último suspiro.
1. **Domestic na Kanojo** (Kei Sasuga, 2020)
Final: Natsuo elige a Hina tras cinco años de coma.
Razón del desastre: 250 capítulos de desarrollo centrados en la relación Natsuo-Rui (superación de obstáculos, embarazo, maduración mutua) son invalidados en los últimos 15 capítulos mediante un giro emocional basado en la culpa y el “síndrome de la enfermera”.
Consecuencia: uno de los mayores backlash de la historia del manga romántico.
2. **Go-Tōbun no Hanayome** (Negi Haruba, 2020)
Final: Yotsuba es revelada como la niña del pasado y elegida como pareja definitiva.
Razón del desastre: la ganadora tuvo el menor desarrollo romántico activo durante 120 capítulos. Miku y Nino acumularon la mayor parte de la química y los momentos significativos, pero el autor admitió haber decidido el desenlace desde el volumen 1 por preferencia personal, no por lógica narrativa.
3. **Oshi no Ko** (Aka Akasaka & Mengo Yokoyari, 2024)
Final: Aqua consuma su venganza a costa de cualquier posibilidad de redención o felicidad; el ciclo de trauma se perpetúa.
Razón del desastre: aunque premeditado desde el capítulo 1, los primeros 130 capítulos construyeron esperanza, relaciones y arcos de sanación que fueron deliberadamente destruidos. El romance (especialmente Aqua-Kana) funcionó como cebo emocional para maximizar el impacto trágico.
4. **Saint Seiya: Next Dimension** (Masami Kurumada, 2006-2024)
Final: tras 18 años de publicación intermitente, se resuelve con un reinicio cósmico, dos Athenas simultáneas y la renuncia divina de Saori.
Razón del desastre: el autor introdujo múltiples retcons y tramas innecesarias para diferenciarse de Saint Seiya: The Lost Canvas (considerada por gran parte del fandom superior), desviándose del final agridulce pero coherente que él mismo había insinuado durante décadas.
5. **The Promised Neverland** (Kaiu Shirai & Posuka Demizu, 2020)
Final: salto temporal masivo, guerra interdimensional y resolución apresurada en apenas cuatro capítulos.
Razón del desastre: el excelente thriller psicológico de los primeros 15 volúmenes derivó en un shōnen genérico de batallas y explicaciones expositivas.
6. **Platinum End** (Tsugumi Ohba & Takeshi Obata, 2021)
Final: el protagonista elige no convertirse en Dios y la humanidad continúa igual; varios personajes optan por el suicidio colectivo.
Razón del desastre: una premisa ambiciosa (sucesión divina, dilemas morales) termina en un mensaje nihilista sin impacto emocional ni coherencia con lo construido.
Casos paradigmáticos de redención
**Megami no Café Terrace** (Kōji Seo, 2021–en curso)
La excepción que confirma la regla: el autor otorgó a Akane Ōka el mayor desarrollo, la química más consistente y los momentos clave desde el principio, y mantuvo la coherencia hasta declararla ganadora oficial sin giros de última hora. Demostración de que un final predecible puede ser profundamente satisfactorio cuando está bien ejecutado.
**2.5-jigen no Ririsa** (Yu Hashimoto, 2019-2025)
Final: Okumura elige a Mikari Tachibana, su amiga de la infancia, como pareja definitiva tras superar su trauma con las chicas 3D y confesar sus sentimientos en una emotiva escena de persecución y beso.
Razón del acierto: Aunque Lilysa (la heroína del título y cosplayer de Liliel) acumuló la mayor parte de los momentos centrales y parecía la ganadora obvia durante cientos de capítulos, el autor construyó sutil pero consistentemente el arco de Okumura como una progresión del amor exclusivo por el 2D, pasando por el 2.5D (Lilysa en cosplay) hasta recuperar la capacidad de amar a una chica real en 3D. Mikari, presente desde el inicio como la única constante incondicional en su vida, recibió el desarrollo romántico más profundo y orgánico en los arcos finales, culminando en una resolución coherente con el tema de sanación emocional sin traicionar las banderas plantadas desde el volumen 1.
Consecuencia: Un final satisfactorio y celebrado por gran parte del fandom, que rompió tanto la "maldición de la amiga de la infancia" como la expectativa de victoria automática para la chica del título, demostrando que un desenlace "predecible" puede ser magistral cuando se ejecuta con honestidad narrativa.
Conclusión
Los peores finales no suelen ser producto de la improvisación, sino de decisiones premeditadas que priorizan la visión personal del autor (o su ego) por encima de la coherencia interna y el pacto emocional establecido con el lector durante años.
En la mayoría de los casos citados, el problema no fue “quién ganó” o “si fue triste”, sino que la resolución traicionó las reglas y expectativas que la propia obra había creado.
Y tú, lector, ¿cuál de estos finales te hizo cerrar el tomo con ganas de escribir una carta de reclamo al autor?

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