El anime no es un bloque monolítico. Desde hace décadas conviven en él dos grandes almas que, aunque a veces se miran con desconfianza, son igual de legítimas y necesarias. Podemos llamarlas el lado lúdico y el lado propositivo.El lado lúdicoEs el anime que no pretende salvarte el alma, solo quiere que pases un buen rato. Su misión es entretener, hacerte reír, emocionarte con peleas épicas, excitarte con fanservice o simplemente relajarte después de un día largo. Aquí reinan:
«El anime era mejor cuando era serio» vs «Dejadme disfrutar mis waifus en paz». La realidad es que ambas cosas siempre han existido y siempre coexistirán. El mismo Osamu Tezuka hacía Black Jack (propositivo hasta el tuétano) y al mismo tiempo series llenas de gag y slapstick. CLAMP nos dio Cardcaptor Sakura (lúdico infantil) y X/1999 (propositivo trágico). Kyoto Animation hace Violet Evergarden y también hace Kyoukai no Kanata con sus momentos de puro fanservice.ConclusiónEl anime es como la vida misma: a veces solo quieres reírte y olvidar, a veces necesitas que alguien te sacuda y te haga pensar. Un viernes por la noche puedes ponerte el último episodio de un isekai de harén con chicas gato y estar perfectamente bien.
Un domingo de lluvia puedes ver Grave of the Fireflies y llorar hasta deshidratarte. Ambas experiencias son válidas.
Ambas son anime.
Y ambas, curiosamente, son la razón por la que este medio nunca deja de sorprendernos. Así que la próxima vez que alguien te diga «eso no es anime de verdad», sonríe y recuerda:
el anime tiene dos caras, y las dos son hermosas.
- Los shonen de torneos interminables (Dragon Ball, Naruto, One Piece en su versión más battle).
- Las comedias absurdas y pervertidas (Konosuba, Grand Blue, Prison School).
- Los harems ecchi sin vergüenza (High School DxD, To Love-Ru).
- Los isekai de poder-fantasía facilona que inundan cada temporada.
- Evangelion y su depresión existencial.
- Ghost in the Shell y la pregunta por la identidad en la era tecnológica.
- Monster y el mal absoluto.
- A Silent Voice y el bullying que deja cicatrices de por vida.
- Violet Evergarden y el aprendizaje del amor después de la guerra.
- Cowboy Bebop es un space opera lúdico lleno de acción y música… que te destroza con su melancolía.
- Fullmetal Alchemist: Brotherhood tiene peleas shonen espectaculares… y una crítica feroz al militarismo y el precio de la ambición.
- Gurren Lagann empieza como una parodia mecha exageradísima y termina siendo un tratado sobre la voluntad humana frente al universo.
- One Punch Man se ríe de todos los tropos shonen mientras habla de depresión y vacío existencial.
«El anime era mejor cuando era serio» vs «Dejadme disfrutar mis waifus en paz». La realidad es que ambas cosas siempre han existido y siempre coexistirán. El mismo Osamu Tezuka hacía Black Jack (propositivo hasta el tuétano) y al mismo tiempo series llenas de gag y slapstick. CLAMP nos dio Cardcaptor Sakura (lúdico infantil) y X/1999 (propositivo trágico). Kyoto Animation hace Violet Evergarden y también hace Kyoukai no Kanata con sus momentos de puro fanservice.ConclusiónEl anime es como la vida misma: a veces solo quieres reírte y olvidar, a veces necesitas que alguien te sacuda y te haga pensar. Un viernes por la noche puedes ponerte el último episodio de un isekai de harén con chicas gato y estar perfectamente bien.
Un domingo de lluvia puedes ver Grave of the Fireflies y llorar hasta deshidratarte. Ambas experiencias son válidas.
Ambas son anime.
Y ambas, curiosamente, son la razón por la que este medio nunca deja de sorprendernos. Así que la próxima vez que alguien te diga «eso no es anime de verdad», sonríe y recuerda:
el anime tiene dos caras, y las dos son hermosas.

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